Corrosión en Tomas de Mar en Buques: Causas, Prevención e Inspección
Índice de contenidos
1. Introducción
La corrosión en tomas de mar es uno de los problemas que deben considerarse en el mantenimiento de los sistemas de agua de mar de un buque. Estas cámaras, conocidas habitualmente como sea chests, trabajan en unas condiciones especialmente exigentes debido a su contacto permanente con el medio marino.
Las tomas de mar permanecen en contacto directo con el agua de mar y pueden integrar componentes fabricados con distintos materiales metálicos, además de recubrimientos protectores, ánodos de sacrificio, válvulas, rejillas y, dependiendo de la instalación, sistemas MGPS/ICAF o box coolers.
La combinación de agua de mar, oxígeno, diferencias de potencial entre materiales, zonas de bajo flujo, depósitos, microorganismos y posibles defectos del recubrimiento puede favorecer diferentes mecanismos de deterioro.
Una corrosión avanzada en esta zona no representa únicamente un problema de mantenimiento. Una pérdida significativa de espesor puede comprometer la integridad de la estructura o afectar al suministro de agua de mar necesario para sistemas esenciales del buque.
Por ello, comprender los mecanismos de corrosión y protección catódica en buques resulta fundamental para analizar por qué aparecen estos daños y cómo pueden prevenirse.
2. ¿Qué es una toma de mar en un buque?
Una toma de mar es una abertura o cámara integrada en el casco que permite captar agua directamente del medio exterior para alimentar diferentes sistemas del buque.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran:
- Refrigeración de motores principales y auxiliares.
- Circuitos de agua de mar de intercambiadores de calor.
- Sistemas de lastre.
- Sistemas contraincendios.
- Generación de agua dulce mediante evaporadores.
- Otros consumidores que requieran agua de mar.

Fuente: Elaboración propia de Ingeniero Marino. Esquema simplificado del circuito de agua de mar de un buque, mostrando las tomas de mar de alta y baja succión, filtros, bombas, enfriadores y circuitos cerrados de refrigeración de los equipos, junto con la representación de los sistemas de lastre y contraincendios.
La entrada exterior se encuentra protegida mediante una rejilla destinada a limitar el paso de objetos de gran tamaño y determinados residuos hacia el interior del sistema.
Dependiendo del diseño del buque pueden instalarse diferentes tomas de mar.
2.1 Tomas de mar de baja succión
Las low sea chests se encuentran situadas en las zonas más bajas de la obra viva del casco, próximas al fondo del buque.
Su posición permite captar agua de mar de forma continua cuando el buque navega con su calado normal, manteniendo una alimentación adecuada de los diferentes sistemas que dependen de ella, como los circuitos de refrigeración.
Al estar ubicadas a menor cota, permanecen sumergidas en una amplia variedad de condiciones de carga, aunque su proximidad al fondo también puede favorecer la aspiración de sedimentos cuando el buque opera en aguas poco profundas.
Las high sea chests se encuentran situadas a mayor altura en el casco que las tomas de baja succión. Esta disposición permite captar agua de mar desde una zona más elevada y puede resultar especialmente útil para reducir la entrada de sedimentos, arena, lodos y otras partículas presentes cerca del fondo cuando el buque opera en aguas poco profundas, zonas costeras o determinadas condiciones de puerto.
Su utilización también puede ser conveniente cuando existe riesgo de que una toma situada a menor altura aspire una concentración elevada de sólidos en suspensión. De esta forma, disponer de tomas a diferentes niveles proporciona mayor flexibilidad operativa al sistema de agua de mar, permitiendo seleccionar la entrada más adecuada según las condiciones existentes.
La selección entre una high sea chest y una low sea chest dependerá de factores como el calado del buque, la profundidad disponible, las condiciones del agua, la presencia de sedimentos y el diseño específico de la instalación. Por este motivo, muchos buques disponen de ambas configuraciones, lo que permite adaptar la aspiración de agua de mar a las distintas situaciones que pueden encontrarse durante la navegación y las operaciones en puerto.
3. Sistemas MGPS e ICAF en las tomas de mar
Además de las rejillas, válvulas y elementos asociados a la protección contra la corrosión, determinadas tomas de mar incorporan sistemas destinados a reducir el crecimiento de organismos marinos en la propia cámara y en los circuitos alimentados con agua de mar.
Entre ellos se encuentran los sistemas MGPS (Marine Growth Prevention System) y, dentro de determinadas configuraciones electroquímicas, los sistemas ICAF (Impressed Current Anti-Fouling).
El crecimiento y acumulación de organismos sobre superficies permanentemente expuestas al agua de mar se conoce como biofouling o bioincrustación marina. Sus mecanismos, consecuencias y métodos específicos de control constituyen un campo propio dentro de la operación y mantenimiento de los buques, por lo que se analizarán con mayor profundidad en un artículo dedicado específicamente a las bioincrustaciones en buques.
En este caso, interesa comprender los sistemas MGPS/ICAF principalmente porque introducen ánodos, diferentes materiales metálicos y corriente eléctrica dentro de una zona en la que también pueden estar actuando mecanismos de corrosión electroquímica y sistemas de protección catódica.
3.1 ¿Cómo funciona un sistema MGPS/ICAF?
En una configuración ICAF, determinados ánodos instalados en contacto con el agua de mar reciben una corriente continua controlada desde una unidad de alimentación y control.
La corriente provoca la liberación progresiva de productos procedentes de los ánodos, que posteriormente son transportados por el propio flujo de agua de mar hacia otras partes del circuito.

Fuente: Elaboración propia de Ingeniero Marino. Esquema del funcionamiento de un sistema MGPS/ICAF, desde la unidad de control y los ánodos instalados en la toma de mar hasta la distribución del tratamiento a través del circuito de agua de mar.
Por este motivo, los elementos activos pueden instalarse directamente en la sea chest o en otros puntos estratégicos del sistema de agua de mar, dependiendo del diseño de la instalación.
De forma simplificada, el proceso puede entenderse como:
Unidad de control → Ánodos MGPS/ICAF → Agua de mar → Distribución a través del circuito
Desde el punto de vista de la corrosión, resulta especialmente importante observar que estos ánodos trabajan sumergidos en el mismo electrolito que el acero estructural y otros componentes metálicos presentes en la toma de mar.
Esto no significa que el funcionamiento de un MGPS/ICAF provoque necesariamente corrosión en la estructura. Sin embargo, sí significa que su instalación y condiciones de funcionamiento deben conocerse cuando se analiza el comportamiento electroquímico de la cámara.
3.2 Ánodos utilizados en sistemas MGPS/ICAF
Dependiendo del diseño del sistema pueden encontrarse ánodos de cobre, aluminio o hierro, cada uno con una función determinada por la configuración y por los materiales existentes en la instalación.
Los ánodos de cobre son habituales en sistemas ICAF. Mediante la aplicación de corriente, el material se consume progresivamente y libera productos de cobre al agua de mar destinados a dificultar el establecimiento de organismos en las superficies tratadas.
En determinadas configuraciones, el cobre trabaja conjuntamente con ánodos de aluminio o hierro. Estos pueden desempeñar funciones complementarias relacionadas con el tratamiento y con las características de los materiales presentes en el circuito.
La disposición exacta, los materiales empleados y las corrientes de funcionamiento no son universales, por lo que deben comprobarse siempre en la documentación técnica del sistema instalado.
Esta diferenciación adquiere especial importancia durante una inspección.
Dentro de una misma toma de mar pueden coexistir:
- Ánodos pertenecientes al sistema MGPS/ICAF;
- Ánodos de sacrificio destinados a protección catódica;
- Elementos metálicos pertenecientes a otros equipos;
- Box coolers fabricados con aleaciones diferentes al acero de la cámara.
Por tanto, observar simplemente que existe un “ánodo” dentro de una sea chest no permite determinar cuál es su función.
Antes de evaluar su estado o interpretar su consumo es necesario identificar a qué sistema pertenece, de qué material está fabricado y cómo está conectado.
3.3 MGPS/ICAF y protección catódica no son lo mismo
Esta distinción resulta fundamental para interpretar correctamente los sistemas existentes dentro de una toma de mar.
Los sistemas MGPS/ICAF y la protección catódica pueden incorporar elementos denominados ánodos y pueden involucrar fenómenos electroquímicos, pero no persiguen el mismo objetivo.
El MGPS/ICAF tiene como finalidad principal controlar el crecimiento marino en los sistemas de agua de mar.
La protección catódica, por el contrario, busca reducir la corrosión electroquímica de una estructura metálica, normalmente haciendo que la superficie que se desea proteger mantenga un comportamiento catódico respecto al sistema de protección.
También conviene distinguir dos siglas que pueden resultar similares:
- ICAF — Impressed Current Anti-Fouling
- ICCP — Impressed Current Cathodic Protection
El primero corresponde a un sistema antiincrustante mediante corriente impresa, mientras que el segundo corresponde a un sistema de protección catódica mediante corriente impresa.
Esta diferencia será especialmente importante más adelante, cuando se analicen las tomas de mar equipadas con box coolers. En ellas pueden coexistir el acero estructural de la cámara, recubrimientos, protección catódica, ánodos MGPS/ICAF y grandes superficies metálicas pertenecientes al propio intercambiador.
4. ¿Por qué las tomas de mar son vulnerables a la corrosión?
Desde el punto de vista de la corrosión, una toma de mar reúne varias condiciones desfavorables en un espacio relativamente reducido.
El agua de mar constituye un electrolito altamente conductor debido a las sales disueltas que contiene. Al mismo tiempo, dentro de la cámara pueden coexistir acero al carbono, aleaciones de cobre, acero inoxidable y otros materiales metálicos.
A esto pueden añadirse:
- Diferencias locales en la concentración de oxígeno.
- Zonas con escasa circulación de agua.
- Sedimentos y depósitos.
- Daños en los recubrimientos.
- Crecimiento biológico.
- Superficies metálicas de diferente potencial electroquímico.
- Turbulencias y velocidades elevadas de circulación.
- Bolsas de aire.
- Sistemas de protección catódica.
- Sistemas MGPS/ICAF.
Por esta razón, el deterioro observado en una toma de mar no siempre puede atribuirse a un único mecanismo.
En muchos casos, varios procesos de corrosión actúan simultáneamente.
5. Principales tipos de corrosión en las tomas de mar
La corrosión del acero sumergido en agua de mar es fundamentalmente un proceso electroquímico.
Sobre una misma superficie metálica pueden aparecer regiones que se comportan como ánodos y otras como cátodos.
En las zonas anódicas tiene lugar la oxidación del metal, mientras que los electrones liberados circulan hacia las zonas catódicas. El agua de mar permite cerrar este circuito mediante el movimiento de especies iónicas.
Factores como la temperatura, la salinidad, el contenido de oxígeno, la velocidad del agua y el estado del recubrimiento pueden modificar la velocidad y distribución de estas reacciones.
Dentro de una toma de mar las condiciones no son necesariamente uniformes, por lo que pueden generarse zonas con comportamientos electroquímicos diferentes.
La corrosión galvánica puede convertirse en uno de los mecanismos de deterioro más importantes cuando existen materiales metálicos de diferente nobleza eléctricamente conectados y expuestos simultáneamente al agua de mar.
En estas condiciones se forma un acoplamiento galvánico.
El material con comportamiento más anódico puede experimentar una pérdida de material acelerada, mientras que el material más noble presenta un comportamiento predominantemente catódico.
Este fenómeno merece especial atención en instalaciones donde el acero estructural de la toma de mar comparte el electrolito con componentes fabricados con aleaciones más nobles.
Las zonas próximas a:
- Bridas.
- Soldaduras.
- Válvulas.
- Rejillas.
- Intercambiadores.
- Box coolers.
- Daños localizados del recubrimiento.
deben recibir especial atención durante las inspecciones.
El riesgo dependerá no solamente de los materiales utilizados, sino también de la relación entre las superficies anódicas y catódicas, del estado del recubrimiento y de la eficacia de la protección catódica.
La corrosión por picadura o pitting produce ataques muy localizados capaces de penetrar progresivamente en el material.
Su peligrosidad reside en que la pérdida global de material puede parecer reducida mientras determinadas picaduras alcanzan profundidades considerables.
Las condiciones existentes dentro de una toma de mar pueden favorecer este tipo de deterioro, especialmente cuando aparecen:
- Depósitos.
- Daños localizados del coating.
- Diferencias en la concentración de oxígeno.
- Zonas de escasa renovación del agua.
- Determinadas condiciones microbiológicas.
Por esta razón, una inspección exclusivamente visual de la pérdida general de espesor puede no ser suficiente para evaluar correctamente el estado de la estructura.
La corrosión microbiológicamente inducida, conocida como MIC (Microbiologically Influenced Corrosion), se produce cuando la actividad de determinados microorganismos modifica las condiciones electroquímicas existentes sobre la superficie del metal.
Los microorganismos pueden formar biopelículas capaces de crear microambientes diferentes a los del agua circundante.
Entre los microorganismos estudiados en ambientes marinos se encuentran bacterias sulfato-reductoras y diferentes especies capaces de intervenir directa o indirectamente en los procesos de corrosión.
Un estudio publicado en Biofouling en 2023 analizó un caso de corrosión microbiológicamente influenciada sobre acero naval al carbono en tres remolcadores, identificando mediante análisis microbiológicos diferentes microorganismos asociados al deterioro observado.
La presencia de agua estancada, depósitos y biopelículas puede aumentar el riesgo de este tipo de corrosión.
Las diferencias en la disponibilidad de oxígeno entre distintas partes de una superficie metálica pueden originar celdas de aireación diferencial.
Este fenómeno puede producirse debajo de depósitos, sedimentos, organismos o en geometrías donde la circulación del agua es limitada.
Las zonas con menor disponibilidad de oxígeno pueden adquirir un comportamiento electroquímico diferente respecto a superficies mejor aireadas, favoreciendo ataques localizados.
Esto demuestra por qué la geometría interna de la toma de mar y la acumulación de depósitos tienen una influencia directa sobre el comportamiento frente a la corrosión.
La corrosión también puede verse acelerada por fenómenos mecánicos.
Cuando el agua circula a elevada velocidad o aparecen turbulencias intensas, el flujo puede contribuir al deterioro de películas protectoras, depósitos superficiales o incluso del propio recubrimiento.
Una vez expuesto nuevamente el metal, el proceso electroquímico puede continuar.
La combinación de ambos fenómenos se conoce como erosión-corrosión.
Las zonas donde cambia bruscamente la dirección del flujo, entradas, restricciones y determinados componentes internos pueden ser especialmente sensibles a este mecanismo.
6. Corrosión en tomas de mar con box coolers
Los buques equipados con box coolers requieren especial atención desde el punto de vista de la corrosión.
Un box cooler es un intercambiador de calor instalado directamente dentro de una toma de mar. El agua exterior circula alrededor de sus tubos mientras el fluido del circuito cerrado del buque circula por su interior.
Esta configuración elimina la necesidad de bombear continuamente grandes cantidades de agua de mar a través de intercambiadores convencionales para determinados servicios.
Sin embargo, desde el punto de vista electroquímico introduce una condición que debe tenerse en cuenta.
Los tubos del box cooler pueden estar fabricados con materiales cuyo comportamiento electroquímico es diferente al del acero estructural de la toma de mar.
Si existe continuidad eléctrica y ambos materiales permanecen expuestos al mismo electrolito, pueden establecerse condiciones favorables para el acoplamiento galvánico.
El problema puede agravarse cuando existen daños en el recubrimiento del acero.
Una pequeña superficie de acero expuesta frente a una superficie catódica considerable puede experimentar una elevada densidad de corriente local y, en determinadas circunstancias, una pérdida acelerada de material.

Fuente: Elaboración propia de Ingeniero Marino. Infografía técnica de un box cooler instalado en una toma de mar, mostrando el haz de tubos, la circulación del agua de mar alrededor del intercambiador, el circuito cerrado del buque y las condiciones que pueden favorecer el acoplamiento galvánico entre los tubos del box cooler y el acero de la sea chest.
6.1 La importancia de las bolsas de aire
Otro problema específico de determinadas configuraciones con box coolers es la acumulación de aire en la parte superior de la cámara.
La protección catódica necesita un electrolito continuo para permitir la circulación de corriente entre ánodos y superficies protegidas.
Si una parte de la estructura queda fuera del agua debido a una bolsa de aire, la protección catódica deja de actuar eficazmente sobre esa superficie mientras permanezca sin contacto con el electrolito.

Fuente: Elaboración propia de Ingeniero Marino. Infografía técnica sobre la acumulación de bolsas de aire en la parte superior de una toma de mar equipada con box cooler, mostrando cómo las superficies que quedan fuera del agua pierden el contacto continuo con el electrolito y pueden quedar fuera de la acción efectiva de la protección catódica.
Lo mismo puede afectar al funcionamiento previsto de determinados sistemas MGPS/ICAF.
Por ello, las purgas y sistemas de ventilación de la parte superior de la toma de mar deben mantenerse libres y operativos.
7. Cómo prevenir la corrosión en las tomas de mar
No existe una única medida capaz de eliminar todos los mecanismos de corrosión que pueden aparecer dentro de una toma de mar.
La estrategia más eficaz consiste en combinar diseño, recubrimientos, protección catódica, control del crecimiento marino e inspección periódica.
7.1 Diseñar correctamente la cámara
La prevención comienza durante la fase de proyecto.
Siempre que el diseño lo permita, deben minimizarse:
- Zonas muertas.
- Espacios donde puedan acumularse sedimentos.
- Geometrías que dificulten la renovación del agua.
- Puntos capaces de retener aire.
- Turbulencias innecesarias.
También debe garantizarse una adecuada ventilación o purga de las zonas altas de la cámara.
Un buen diseño facilita además las posteriores tareas de inspección, limpieza y mantenimiento.
7.2 Mantener los recubrimientos protectores
Los recubrimientos constituyen una de las principales barreras entre el acero y el agua de mar.
En estas aplicaciones pueden utilizarse sistemas de recubrimiento adecuados para inmersión permanente en ambiente marino, seleccionados de acuerdo con las especificaciones correspondientes al buque y a las recomendaciones técnicas aplicables.
Su eficacia depende en gran medida de:
- La preparación superficial.
- La correcta aplicación.
- El espesor especificado.
- El tratamiento de soldaduras y cantos.
- La compatibilidad entre capas.
- La reparación adecuada de daños.
Una discontinuidad relativamente pequeña puede dejar una superficie de acero directamente expuesta al electrolito.
Cuando además existe acoplamiento con superficies metálicas más nobles, el deterioro localizado puede acelerarse considerablemente.
Por ello, durante las inspecciones deben buscarse cuidadosamente ampollamientos, desprendimientos, daños mecánicos, oxidación y pérdida de adherencia.
7.3 Aplicar correctamente la protección catódica
La protección catódica constituye una medida complementaria al recubrimiento y permite reducir la corrosión de las superficies metálicas que permanecen expuestas al agua de mar.
Para el diseño y aplicación de estos sistemas puede consultarse la norma ISO 20313:2018 sobre protección catódica de buques, que establece requisitos y recomendaciones aplicables a sistemas de protección catódica mediante ánodos galvánicos y corriente impresa.
Su diseño debe considerar la geometría de la toma de mar, la superficie de acero expuesta, el estado previsto del recubrimiento, los materiales presentes y la continuidad eléctrica de los componentes que deben quedar protegidos.
Cuando se utilizan ánodos de sacrificio, su número, posición y capacidad deben permitir una distribución adecuada de la corriente protectora durante el periodo previsto de servicio. Un consumo excesivo, irregular o muy diferente entre ánodos puede justificar una revisión del sistema y de las condiciones existentes dentro de la cámara.
La presencia de box coolers, componentes fabricados con aleaciones diferentes o un aumento de la superficie de acero expuesta por deterioro del recubrimiento puede modificar las necesidades de protección. Por ello, el estado de la protección catódica debe evaluarse conjuntamente con el recubrimiento y con la configuración real de la toma de mar.
7.4 Ajustar y mantener los sistemas MGPS/ICAF
Aunque los sistemas MGPS/ICAF tienen como función principal controlar el crecimiento marino, sus elementos activos trabajan dentro del mismo entorno electroquímico en el que actúan la protección catódica y los diferentes materiales presentes en la toma de mar.
Por ello, deben operar de acuerdo con los parámetros establecidos para cada instalación, prestando especial atención a:
- Estado y consumo de los ánodos MGPS/ICAF.
- Valores de corriente y ajustes del sistema.
- Conexiones eléctricas y cableado.
- Alarmas o anomalías registradas.
- Historial de mantenimiento y sustitución de ánodos.
Cuando aparezcan consumos anormales, corrosión localizada o daños próximos a box coolers y otros componentes metálicos, el funcionamiento del MGPS/ICAF debería incluirse entre las variables a comprobar junto con el estado del recubrimiento, la protección catódica y los materiales presentes.
La presencia de un MGPS/ICAF no implica que este sea la causa de un problema de corrosión, pero su estado y condiciones de funcionamiento deben formar parte de la investigación cuando se detecten daños dentro de la toma de mar.
7.5 Comprobar la continuidad eléctrica
La continuidad eléctrica entre determinados componentes resulta necesaria para que la protección catódica alcance las superficies que se pretende proteger.
Una conexión eléctrica deficiente puede generar zonas cuya protección sea insuficiente.
Al mismo tiempo, cualquier decisión sobre continuidad o aislamiento entre materiales debe formar parte del diseño electroquímico de la instalación.
No se trata simplemente de conectar todos los componentes metálicos entre sí, sino de comprender qué elementos deben formar parte del sistema de protección y cuáles requieren aislamiento eléctrico.
7.6 Evitar bolsas de aire
Las purgas y sistemas de ventilación deben mantenerse operativos para evitar que determinadas superficies permanezcan fuera del agua.
Este punto adquiere especial importancia en instalaciones con box coolers.
Una bolsa de aire puede dejar una zona sin protección catódica efectiva y hacer que su resistencia a la corrosión dependa prácticamente del estado del recubrimiento.
7.7 Controlar el biofouling y los depósitos
El crecimiento marino no representa únicamente un problema hidráulico.
Organismos, depósitos y biopelículas pueden modificar las condiciones existentes sobre la superficie metálica y crear zonas con diferente disponibilidad de oxígeno.
Mantener las superficies razonablemente limpias y evitar periodos prolongados de agua estancada puede contribuir a reducir las condiciones favorables para ataques localizados y MIC.
Cualquier tratamiento químico o biocida deberá realizarse siguiendo los procedimientos establecidos para el sistema y la normativa aplicable.
Además de sus posibles efectos sobre las condiciones electroquímicas, una acumulación importante de biofouling puede reducir progresivamente las secciones de paso en rejillas, filtros y otros componentes del circuito de agua de mar, afectando al flujo disponible y aumentando las necesidades de limpieza y mantenimiento.
7.8 Realizar inspecciones periódicas
El mantenimiento preventivo sigue siendo una de las herramientas más importantes para detectar problemas antes de que produzcan daños estructurales importantes.
Las inspecciones realizadas durante periodos de mantenimiento y especialmente durante las entradas en dique seco permiten observar directamente zonas que normalmente permanecen sumergidas e inaccesibles.
Además de la inspección visual, pueden realizarse mediciones de espesores mediante ultrasonidos y otras comprobaciones cuando el estado de la estructura lo requiera.
8. ¿Qué revisar durante una inspección de la toma de mar?
Una inspección sistemática debería prestar atención tanto al estado estructural como a los sistemas encargados de controlar la corrosión y el crecimiento marino.
Entre los principales puntos a comprobar se encuentran:
8.1 Estado del recubrimiento
Buscar desprendimientos, ampollas, grietas, corrosión bajo película y daños alrededor de soldaduras, cantos y elementos fijados a la estructura.
8.2 Picaduras
Las picaduras profundas pueden ser más significativas que una pérdida uniforme de espesor.
Cuando existan indicios de ataque localizado debe evaluarse su profundidad y extensión.
8.3 Espesores de chapa
Las mediciones por ultrasonidos permiten comparar el espesor existente con los valores nominales y con registros obtenidos durante inspecciones anteriores.
La evolución temporal proporciona información especialmente útil para determinar si el deterioro continúa activo.
8.4 Estado de los ánodos de protección catódica
Los ánodos destinados a la protección catódica de la toma de mar deben inspeccionarse para comprobar que mantienen capacidad suficiente para continuar proporcionando la protección prevista.
Durante la inspección debe prestarse atención a:
- Grado y uniformidad de consumo.
- Material remanente.
- Distribución de los ánodos dentro de la cámara.
- Estado de las fijaciones.
- Continuidad eléctrica cuando corresponda.
- Presencia de daños, desprendimientos o consumo anormal.
Un ánodo completamente consumido deja de proporcionar la función para la que fue instalado. Del mismo modo, diferencias importantes de consumo entre ánodos pueden aportar información sobre la distribución de la corriente de protección y justificar una revisión más detallada del sistema.
8.5 Zonas próximas a materiales diferentes
Las interfaces entre acero y componentes fabricados con otras aleaciones merecen una inspección detallada debido al riesgo de corrosión galvánica cuando existe continuidad eléctrica entre los materiales y ambos permanecen expuestos al agua de mar.
Durante la inspección debe prestarse especial atención al estado del recubrimiento alrededor de fijaciones, soportes, bridas y otros componentes metálicos, buscando pérdidas de adherencia, corrosión localizada, depósitos o cualquier deterioro concentrado en las proximidades de la unión.
La presencia de incrustaciones y depósitos puede dificultar la evaluación visual de estas zonas. Cuando sea necesario, la superficie deberá limpiarse adecuadamente para comprobar el estado real del recubrimiento y del metal situado debajo.
También resulta útil observar cómo se distribuye el deterioro respecto al componente de diferente material. Una concentración anormal de daños en estas interfaces puede justificar comprobaciones adicionales para determinar si existe un posible acoplamiento galvánico u otro mecanismo de corrosión localizada.
8.6 Box coolers
Cuando existan, deben inspeccionarse tanto el propio intercambiador como las superficies estructurales situadas alrededor de él.
Debe prestarse especial atención a las zonas donde el coating haya desaparecido o presente deterioro.
8.7 Rejillas y entradas de agua
Las rejillas y entradas de agua constituyen la primera barrera entre el medio exterior y la toma de mar, por lo que su estado debe comprobarse cuidadosamente durante las inspecciones.
Conviene verificar la existencia de:
- Corrosión.
- Daños mecánicos o deformaciones.
- Obstrucciones.
- Crecimiento marino e incrustaciones.
- Acumulación de sedimentos o residuos.
- Pérdida de sección en barras, perforaciones y elementos de fijación.
- Deterioro del recubrimiento en las zonas próximas.
Una acumulación importante de organismos o residuos puede reducir el área efectiva de entrada de agua, mientras que la corrosión o la pérdida de sección pueden comprometer progresivamente la integridad de la rejilla.
También deben revisarse las fijaciones, bisagras y elementos de cierre cuando existan, comprobando que permanecen correctamente asegurados y que permiten realizar las operaciones de apertura necesarias durante los trabajos de inspección y mantenimiento.
Cuando se disponga de registros anteriores, comparar fotografías y el estado de las rejillas entre diferentes inspecciones puede ayudar a identificar zonas de deterioro recurrente o una acumulación anormalmente rápida de crecimiento marino.
8.8 Purgas y ventilaciones
Las líneas destinadas a eliminar aire de las zonas altas de la toma de mar deben permanecer libres y operativas.
La acumulación de aire puede impedir que determinadas superficies permanezcan completamente sumergidas y alterar las condiciones previstas dentro de la cámara. Como se explicó anteriormente, esto adquiere especial importancia cuando existen box coolers o sistemas cuya correcta operación depende del contacto continuo con el agua de mar.
Durante las inspecciones conviene comprobar que las líneas de purga no presentan obstrucciones, que las válvulas pueden operarse correctamente y que el aire acumulado puede evacuarse de forma efectiva.
La operación de purga permite comprobar en la práctica la evacuación del aire y la llegada de agua a través de la línea, ayudando a verificar que el sistema mantiene continuidad hidráulica.
En el siguiente vídeo puede observarse una operación real de purga de una toma de mar durante trabajos de comprobación a bordo:
8.9 MGPS/ICAF
Debe verificarse el estado de sus ánodos, conexiones y parámetros de funcionamiento de acuerdo con las instrucciones del fabricante y los procedimientos de mantenimiento del buque.
Durante la inspección conviene comprobar el grado de consumo de los ánodos MGPS/ICAF, su fijación, el estado de las conexiones eléctricas y cualquier signo de deterioro en cables, soportes o penetraciones asociados al sistema. Un consumo irregular o diferente al observado en inspecciones anteriores puede justificar una revisión más detallada de las condiciones de funcionamiento.
Cuando los componentes sean desmontados durante los trabajos de mantenimiento, debe aprovecharse el acceso para examinar los alojamientos y las superficies situadas a su alrededor. Estas zonas pueden permanecer parcialmente ocultas durante la operación normal y presentar depósitos, incrustaciones, deterioro del recubrimiento o corrosión que solo resultan visibles después del desmontaje.
También deben revisarse los valores de corriente, ajustes, alarmas e historial de funcionamiento disponibles en la unidad de control. La comparación con registros anteriores puede ayudar a detectar cambios en el comportamiento del sistema o consumos anormales de sus elementos activos.
Cualquier anomalía observada debe valorarse conjuntamente con el estado del recubrimiento, la protección catódica y los demás componentes metálicos presentes en la toma de mar, evitando atribuir un problema de corrosión al MGPS/ICAF únicamente por su proximidad a la zona afectada.
8.10 Comparación con inspecciones anteriores
Una fotografía aislada del estado de la toma de mar puede ser útil, pero la comparación histórica aporta mucha más información.
Registrar fotografías, espesores, consumo de ánodos y localización de daños permite identificar tendencias y determinar si determinadas zonas presentan un deterioro recurrente.
9. Bibliografía
- International Organization for Standardization (ISO)
ISO 20313:2018 - Ships and marine technology - Cathodic protection of ships.
Norma técnica sobre los criterios, diseño y aplicación de sistemas de protección catódica mediante corriente impresa y ánodos galvánicos en buques, incluyendo sea chests y tomas de agua.
- Núñez, A.; García, A.M.; Ranninger, C.; Moreno, D.A.
“Microbiologically influenced corrosion on naval carbon steel inside the hull of tugboats: a case study of prevention and control.”
Biofouling, 39(3), 257–270, 2023.
DOI: 10.1080/08927014.2023.2209013
- Melchers, R.E.; Wells, T.
“Models for the anaerobic phases of marine immersion corrosion.”
Corrosion Science, 48(7), 1791–1811, 2006.
DOI: 10.1016/j.corsci.2005.05.039. - Knisz, J.; Eckert, R.; Gieg, L.M.; et al.
“Microbiologically influenced corrosion - more than just microorganisms.”
FEMS Microbiology Reviews, 47(5), fuad041, 2023.
DOI: 10.1093/femsre/fuad041. - Cathwell
“Avoiding corrosion in box cooler sea chest.”
Información técnica sobre corrosión, box coolers, MGPS/ICAF y protección catódica en configuraciones de sea chest. - MME Group
“Impressed Current Anti-Fouling (ICAF — MGPS).”
Información técnica sobre sistemas MGPS/ICAF, unidades de control, ánodos y tratamiento del agua de mar mediante corriente impresa.
- Alan H. Taylor & Associates Pty Limited
Suggested Designs to Facilitate Improved Management and Treatment of Ballast Water on New and Existing Ships.
Section 4.1 - Sea Chests.
























